Una noche, estaban en una fiesta en la casa de un amigo de él, cuando ella ve salir a su amado del baño acompañado de una supuesta 'muy amiga'. "¿Estaban en el baño juntos?". El pensamiento recorrió su mente como un relámpago y no terminó de procesar la idea que ya los estaba encarando a ambos con la furia de una leona. Él intentaba apaciguarla con un "te juro que no es lo que pensás", pero nada podía hacerla cambiar de opinión y al grito de "me estabas engañanado en mi propia cara" intentaba, con su metro sesenta, enfrentar al macho de metro ochentaypico que hasta entonces había sido su novio. La tercera en cuestión no se quedó atrás y trató de meter bocado explicando "sólo entré porque me estaba haciendo pis encima", sin embargo la pequeña dama enfurecida no atinó más que a revolearle lo que tenía a mano: su cámara de fotos (al mejor estilo Su Giménez lanzando por los aires el cenicero en dirección a Roviralta).
Después de una fiesta arruinada, una cámara de fotos menos -que además hizo añicos una mesa de vidrio del dueño de casa-, un novio que pasó a ser ex y el 'papelón de su vida' a cuestas, comprendió que los celos son inseguridades, que las inseguridades te hieren el alma y que cuando una tiene el alma herida se 'saca de quicio'...
... como le pasó a Mildred (Bette Davis en Of Human Bondage)
"You cad! You dirty swine! I never cared for you, not once! I was always making a fool of you. You bored me stiff. I hated you. It made me sick when I had to let you kiss me. I only did it because you begged me, you hounded me and drove me crazy! And after you kissed me, I always used to wipe my mouth. Wipe my mouth!"
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