lunes, 15 de abril de 2013

El romance a la basura

Se conocieron en un boliche. Fue "amor a primera vista" aunque, en realidad, fue más como una carga eléctrica que atrajo a los polos opuestos. Ella era vegetariana y salía a correr todas las mañanas. La comida favorita de él era el asado y fumaba dos atados de 20 al día. Ella vivía en La Plata, era bióloga y estudiaba ecología. Él vivía en Ramos Mejía y trabajaba en una carnicería. La distancia no les importaba: a ella, porque era él quien siempre se acercaba a su ciudad; a él, porque le parecía que ella era tan linda que valía el esfuerzo. Así transitaron varios meses juntos entre bares, boliches, fiestas de amigos (principalmente los de ella), cumpleaños y albergues transitorios (porque ella vivía con amigas y, aunque él vivía solo, rara vez aceptaba trasladarse a la otra punta del conurbano). Una mañana, dando por finalizada una noche de pasión, él paró a cargar combustible antes de dejarla a ella en su casa. Al subirse al auto, le regaló un chocolate en un acto de galantería. Ella lo comió contenta y buscó sin éxito la bolsita que suele colgar de la palanca de cambios para tirar el papel. Él, en un intento por ayudarla a resolver la situación, le arrebató el papelito, bajó la ventanilla y arrojó el bollito a la calle con el vehículo en pleno movimiento. Ella sintió que esa carga eléctrica que en un primer momento había encendido en ellos una chispa, en ese instante hizo cortocircuito. Y mandó todo al tacho.

Entre frívola y fiel a sus principios. "I can't be with someone if I don't respect what they do..."


(de la serie Seinfeld)

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