domingo, 19 de mayo de 2013

La calma

Hay quienes aseguran que las cosas buenas tardan en llegar. Para muchos el amor es una de ellas. Yo digo que siempre hay excepciones, pero es bien sabido que cualquier acto que una haga en estado de desesperación resulta poco favorable, desde cocinar hasta enamorarse. Esa razón inspiró este top five que evoca canciones para evitar arrebatar la carne (la que comemos y la que portamos)...

# 1. Daniel Johnston asegura que el amor verdadero nos llega a todos siempre y cuando estemos dispuestos. True love will find you in the end.



 # 2. "No desesperéis" canta suavemente El perro del mar. Do not dispair.



# 3. Para The Concretes, el amor no se debe apurar...  You can't hurry love.



# 4. El tiempo es la clave del éxito según Kevin Johansen. Timing.



# 5. El toque vintage: The Supremes fueron pioneras en avisar que You can't hurry love.


domingo, 12 de mayo de 2013

Over & over

De todos los finales de relación posibles a ella la perseguía el abandono. Pero no el corte en la cara, onda "no quiero salir más con vos", "no sos vos, soy yo", "estoy viendo a otra persona", no. La cosa era tan simple y frustrante como que la dejaban de ver, frecuentar, hablar, de un día para otro. Le pasó con chicos de una noche y le pasó con otros de semanas, de meses que casi llegaban al año. Tantas veces le sucedió lo mismo, que se le hizo crónico. Es más, se sorprendía cuando no pasaba aunque, sabía en el fondo, que algún día volvería a ocurrir. Pensaba que si alguna vez se casaba con alguien, temblaría de miedo el día en que escuchara de la boca de su marido la frase "me voy a comprar cigarrillos". Hasta que un día, de tanto pensar, se le ocurrió si no sería ella la del problema. Descubrió que sus relaciones se habían vuelto impersonales y poco comprometidas pero que, al mismo tiempo, depositaba tantas expectativas en cada una de sus citas que terminaba por abrumar al valiente que se le había acercado.

El punto es que si vamos a 'leer las señales' como Gigi en He's not that into you, leamos más allá de las que cumplen con nuestras expectativas.


Alex: Wait, wait, wait. Gigi, wait, wait, wait. What? Now you and I are in a relationship?
Gigi: Well, I'd say if we're not at relationship station-ship, we're at least on the track.
Alex: And why exactly would you think that?
Gigi: Because of the signs...
Alex: Really? Like what?!
Gigi: Like it was good to hear from me, and you talked to me even when you were with a girl and...I...felt...something.
Alex: Oh, man. What are you talking about? Gigi, what have I been saying since I met you? If a guy wants to date you, he will make it happen, okay? He will ask you out. Did I ask you out?
Gigi: No.
Alex: Then, wh...why would you do this? Oh, shit. Why do women do this? Why do they build this stuff up in their minds, take each little thing a guy does and, and, and then twist it into something else...? It's insane!  

domingo, 5 de mayo de 2013

Biutiful

"Adiós hermosa" dijo un chico al pasar por mi lado cruzando la calle. Inmediatamente después, escuché mi nombre. Tuve que darme vuelta, evidentemente era alguien conocido. Y sí, era un amigo. "No te la creíste ni un poco" me dijo y a mi me sonó a cachetazo: justamente salía de una sesión de terapia en la que mi psicóloga me había dejado el interrogante "el día en que te des cuenta lo hermosa que sos, te vas a valorar más y a dejar de andar con gente que no te valora". ¡Bum! Explotó la bomba en mi cabeza. Es que, aunque a mi modo de ver las cosas la belleza siempre fue un combo, vivimos en una cultura que suele distinguir entre belleza física y espiritual (gracia, garbo, sex appeal, luz... ese noséqué que va más allá de lo que se ve). Del mismo modo en que las 24 hs del día tienen sol y luna, en mi humilde opinión la belleza incluye cuerpo y alma. Pero no puedo hablar de belleza sin hablar de autoestima, esa especie de Indec interno que mide nuestro estado emocional en relación a cuánto nos valoramos. De ahí que una persona que tiene la autoestima en equilibrio sea bella, si está muy alto es frívola y si está muy bajo, desdichada. Por lo general, vamos oscilando entre los dos extremos y pocas veces quedamos en el medio.

Dicen que para amar cada quien debe ser el primero en su propia lista, y si nos la pasamos llorando por nuestros defectos y desvalorizando nuestras virtudes, claramente quedamos últimos. Tal vez por eso decidí dedicarle (y dedicarme) este post al amor propio.



(de la película Little Miss Sunshine)