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domingo, 12 de mayo de 2013

Over & over

De todos los finales de relación posibles a ella la perseguía el abandono. Pero no el corte en la cara, onda "no quiero salir más con vos", "no sos vos, soy yo", "estoy viendo a otra persona", no. La cosa era tan simple y frustrante como que la dejaban de ver, frecuentar, hablar, de un día para otro. Le pasó con chicos de una noche y le pasó con otros de semanas, de meses que casi llegaban al año. Tantas veces le sucedió lo mismo, que se le hizo crónico. Es más, se sorprendía cuando no pasaba aunque, sabía en el fondo, que algún día volvería a ocurrir. Pensaba que si alguna vez se casaba con alguien, temblaría de miedo el día en que escuchara de la boca de su marido la frase "me voy a comprar cigarrillos". Hasta que un día, de tanto pensar, se le ocurrió si no sería ella la del problema. Descubrió que sus relaciones se habían vuelto impersonales y poco comprometidas pero que, al mismo tiempo, depositaba tantas expectativas en cada una de sus citas que terminaba por abrumar al valiente que se le había acercado.

El punto es que si vamos a 'leer las señales' como Gigi en He's not that into you, leamos más allá de las que cumplen con nuestras expectativas.


Alex: Wait, wait, wait. Gigi, wait, wait, wait. What? Now you and I are in a relationship?
Gigi: Well, I'd say if we're not at relationship station-ship, we're at least on the track.
Alex: And why exactly would you think that?
Gigi: Because of the signs...
Alex: Really? Like what?!
Gigi: Like it was good to hear from me, and you talked to me even when you were with a girl and...I...felt...something.
Alex: Oh, man. What are you talking about? Gigi, what have I been saying since I met you? If a guy wants to date you, he will make it happen, okay? He will ask you out. Did I ask you out?
Gigi: No.
Alex: Then, wh...why would you do this? Oh, shit. Why do women do this? Why do they build this stuff up in their minds, take each little thing a guy does and, and, and then twist it into something else...? It's insane!  

lunes, 15 de abril de 2013

El romance a la basura

Se conocieron en un boliche. Fue "amor a primera vista" aunque, en realidad, fue más como una carga eléctrica que atrajo a los polos opuestos. Ella era vegetariana y salía a correr todas las mañanas. La comida favorita de él era el asado y fumaba dos atados de 20 al día. Ella vivía en La Plata, era bióloga y estudiaba ecología. Él vivía en Ramos Mejía y trabajaba en una carnicería. La distancia no les importaba: a ella, porque era él quien siempre se acercaba a su ciudad; a él, porque le parecía que ella era tan linda que valía el esfuerzo. Así transitaron varios meses juntos entre bares, boliches, fiestas de amigos (principalmente los de ella), cumpleaños y albergues transitorios (porque ella vivía con amigas y, aunque él vivía solo, rara vez aceptaba trasladarse a la otra punta del conurbano). Una mañana, dando por finalizada una noche de pasión, él paró a cargar combustible antes de dejarla a ella en su casa. Al subirse al auto, le regaló un chocolate en un acto de galantería. Ella lo comió contenta y buscó sin éxito la bolsita que suele colgar de la palanca de cambios para tirar el papel. Él, en un intento por ayudarla a resolver la situación, le arrebató el papelito, bajó la ventanilla y arrojó el bollito a la calle con el vehículo en pleno movimiento. Ella sintió que esa carga eléctrica que en un primer momento había encendido en ellos una chispa, en ese instante hizo cortocircuito. Y mandó todo al tacho.

Entre frívola y fiel a sus principios. "I can't be with someone if I don't respect what they do..."


(de la serie Seinfeld)

domingo, 24 de marzo de 2013

Un 'te quiero' y un adiós

Después de casi un año de romance, ella insistía en rotular la relación como 'algo más'. Él estaba seguro de que no quería noviazgo "ni con vos ni con nadie", según le había aclarado en diferentes oportunidades. Pero cuando una está enamorada ve sólo lo que quiere ver, por eso ella vivía ilusionada con que algún día él cambiaría de opinión. Y por más de que ella se esmeraba en ser paciente -pensaba que todo era cuestión de tiempo-, un día no aguantó más. Él había salido el domingo con los amigos; el lunes tenía gimnasio; el martes, cena familiar; el miércoles, after con los del trabajo; el jueves era si o si 'día de fútbol'; el viernes tendría un cumpleaños; el sábado recibiría en su casa a un amigo que venía de España... A ella, ¿cuándo la vería?. - "No tengo tiempo", dijo la voz masculina al otro lado del teléfono. - "¿Sabés qué?, yo ya no aguanto esta relación porque yo te quiero, ¿sabés? ¡TE QUIERO!" aclaró la joven y lo remarcó varias veces ya que era la primera vez que se lo decía. Para cuando cortó con la llamada se dio cuenta de que había cortado algo más.

No está bueno conformarse con lo que no nos satisface...

 

"I'm not your consolation prize" (de la película When Harry Met Sally)

viernes, 8 de marzo de 2013

Bad brakeup

Si hay una entrada que merece introducción es ésta, porque no se puede contar un desenlace sin una presentación previa. "Haceme la introducción", reclama una amiga mía cada vez que empiezo por contarle el suceso en la mitad de lo acontecido.
El tema es así: las rupturas nunca son buenas, por más que lo pretendan y que sucedan en armonía, siempre hay alguien que llora y la pasa mal aunque, después, terminen siendo 'lo mejor que te pasó en la vida'. Por eso, pensé que se merecerían una sección en este blog (It's not you it's me). Pero, además, hay rupturas muy muuuuy muuuuuuuuuuuuy malas, así que me decidí a inaugurarla contando una propia: una de las peores que recuerdo. Fue a mis veintipiquitos, hacía unos cuantos meses que salía con un chico pero me había ido de vacaciones con una amiga. Al cabo de unos días en el lugar de veraneo, se me ocurre "revisar mails", entonces voy al locutorio -si, sucedió en una época sin smartphone- y mientras reviso los mails, veo al muchacho en cuestión conectado al MSN y decido saludarlo... Claramente, el pibe no tenía la más mínima gana de 'hablar' conmigo, por lo que nuestra conversación vía chat devino en planteo y, un par de frases más tarde, finalizó con un "no tengo ganas de esto, no quiero salir más con vos" de su parte. Sí, así es, ¡me cortó por messenger! En su momento no pude creer lo patético pero, años más tarde, lo recuerdo hasta con alegría porque gracias a ese corte disfruté desopiladamente de mis vacaciones. Al fin y al cabo, sea para estar juntos o para terminar, "se necesitan dos" -diría mi madre-.

Si no sos vos, seguro soy yo.


(de la serie Seinfeld)